PROPUESTA

Cultura: un eje central para la vida en comunidad

Diagnóstico

La cultura es un medio para expresar la diversidad que poseemos como país, donde cada individuo es libre de representar su identidad, compartir percepciones y creaciones. Gracias al espacio de la cultura logramos sensibilizarnos de realidades distintas a las propias, también somos capaces de conocer y comprender distintas formas de pensar y sentir.

El programa de gobierno de Ignacio Briones entiende la cultura como algo en que todos los chilenos y chilenas somos responsables de crearla, compartirla y cuidarla. En este sentido, el Estado debe tener un rol que promueva los distintos proyectos de vida, genere espacios de encuentros donde, en general, la cultura se nutra de las distintas tradiciones, creencias y maneras de vivir juntos. Al mismo tiempo, el Estado tiene el rol de estimular la creación, difusión y cuidado de arte, letras, patrimonio materia e inmaterial, manteniendo su neutralidad ante las sensibilidades que estas expresiones manifiesten.

Los ejes principales que se proponen
en el programa de gobierno son:

El país invierte cerca de 315 millones de dólares en cultura vía inversión pública (92%) y donaciones privadas (8%). Si bien los recursos de los fondos de cultura se han duplicado en la última década, estos montos son aún insuficientes para que la cultura tenga un rol central.

En este marco, planteamos el compromiso de aumentar la inversión pública en cultura, teniendo como horizonte el 1% del presupuesto de la nación propuesto por la UNESCO, y facilitar los aportes del sector privado, tanto de personas como de empresas, y la participación de la sociedad civil en el desarrollo cultural, poniendo especial cuidado en que la mayor inversión público-privada se traduzca en mayor libertad creativa y participación en cultura de todos los conciudadanos, especialmente de aquellos con menos oportunidades.

La cultura fue uno de sectores más afectados por la pandemia. Pese a que un 42% de agrupaciones adoptaron una estrategia online, la pandemia hizo visible otro desafío que ya se conocía, la alta informalidad y la falta de ingresos estables que genera un impacto económico en los creadores y espacios culturales, así como un efecto de fuga de talentos y una precariedad en las condiciones laborales de los profesionales.

Proponemos potenciar los siguientes ámbitos:

  • Elevar los estándares de la conservación del patrimonio arqueológico.
  • El reconocimiento y fomento de las prácticas culturales.
  • Conservación y promoción de las distintas lenguas indígenas.

Las instituciones culturales son fundamentales para alcanzar los objetivos de política cultural. La realidad financiera suele ser precaria. Esta es la realidad de importantes instituciones públicas y privadas, varias centenarias, que no cuentan con el suficiente apoyo desde el Estado.

Proponemos la creación de un sistema de instituciones con un modelo de financiamiento público-privado de mediano plazo, y al mismo tiempo la incorporación de altos estándares de gestión y gobernanza, que les permita proyectarse en el tiempo.

Para ello, nos haremos cargo de abordar tres desafíos importantes:

  • Fortalecer la estructura de fondos públicos concursables de los Fondos Cultura: Así, proponemos pasar de un sistema de fondos concursables exclusivamente anuales a un modelo de fondos que incorpore sistemas plurianuales, que permitan proyectar proyectos en el mediano y largo plazo, con un foco especial en regiones.

  • Desarrollar una política de mediano plazo efectiva para aprovechar las ventajas competitivas de las industrias culturales. Ello requiere fortalecer instrumentos existentes (CORFO, IFI Audiovisual, marcas sectoriales).

  • Fortalecer la proyección internacional de las artes y las industrias culturales. Esta tarea está radicada en múltiples agencias (en la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería, el MINCAP y ProChile), con bajo presupuesto y apoyado por agregadurías culturales en las embajadas que cambian con el gobierno de turno. Por ello proponemos consolidar estos esfuerzos en una agencia autónoma encargada de la proyección internacional de las artes y la cultura, que reúna los recursos, equipos y asuma la tarea de coordinación

Proponemos un fortalecimiento de las humanidades y las expresiones artísticas y patrimoniales en la formación de niños, niñas y jóvenes en el currículo formal y en su vinculación con los espacios culturales locales.

En este proceso, las nuevas tecnologías y su mediación en bienes culturales cumplirán también un rol relevante, integrando a los centros artísticos y las bibliotecas, que potenciaremos como espacios de encuentro atractivo para que los jóvenes participen en actividades culturales. Junto con ello, desarrollaremos programas para potenciar el intercambio cultural de nuestros jóvenes entre regiones y otros países.

La creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio representa un gran avance, sin embargo, una de las principales tareas pendientes es modernizar el cuidado del patrimonio, tanto material e inmaterial, y comprender que el patrimonio está vinculado a la calidad de vida de nuestros territorios.

Proponemos impulsar la Ley de Patrimonio que se discute en el Congreso Nacional y ampliar sus mecanismos para enfrentar, al menos, tres desafíos principales: la falta de recursos y herramientas de gestión para iniciativas de protección y salvaguardia que requieren alto financiamiento; una vinculación positiva y activa de los ciudadanos como protectores de su patrimonio, con fuerte presencia de lo local y de la diversidad territorial del país, un patrimonio vivo y parte de la vida; y un marco legal ágil y moderno para llevarlo adelante.

Junto con ello, proponemos fortalecer los mecanismos para que la inversión en edificios públicos genere espacios de encuentro y alta calidad arquitectónica, que sean ejes de una cultura cívica hoy y legado futuro de nuestras ciudades

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